La Academia Sueca premia al economista que demostró el vínculo entre políticas públicas que promueven la innovación y el crecimiento económico

La Academia Sueca premia al economista que demostró el vínculo entre políticas públicas que promueven la innovación y el crecimiento económico

 

Por Paula Mendoza

El 8 de octubre, la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció a Paul Romer, economista de la Universidad de Nueva York, como co-ganador del Premio Nobel de Economía 2018, en un reconocimiento compartido también con William Nordhaus. El galardón le fue otorgado a Romer por “integrar las innovaciones tecnológicas en el análisis macroeconómico del largo plazo”. En el trabajo que lo hizo acreedor al premio, el economistareorientó el entendimiento de los determinantes del crecimiento de las economías, demostrandola forma en que las nuevas ideas, surgidas gracias a la tecnología, fomentadas por las patentes e impulsadas por una competencia sana, conducen a un crecimiento económico sostenible en el largo plazo.

Diferentes investigadores han señalado por años a la innovación como el principaldeterminante del crecimiento económico, pero ninguno había modelado la forma en que las decisiones económicas y las condiciones de mercado determinan la creación de nuevas tecnologías. Romer no solo documentó, cuantificó y confirmó el papel de la innovación en el crecimiento de las economías, sino que demostró que las políticas de gobierno tienen un rol determinante en la predisposición de las firmas para desarrollar nuevas ideas, y el efectode estas sobre el bienestar de la sociedad. En otras palabras, la teoría de Romer indica que un conjunto de leyes y regulaciones adecuadas son el motor para transformar ideas innovadoras en crecimiento económico sostenible.

El norteamericano fue uno de los pioneros en la teoría de crecimiento endógeno, que demuestraque las personas poseen habilidades casi infinitas para combinar los factores de producción y convertirlos en ideas que agregan valor, y esta es una fórmula clave para el crecimiento y la prosperidad de las economías.

Sin embargo, hay quienes argumentan que esta teoría se cae cuando otros descubren que pueden copiar estas ideas innovadoras y obtener grandes utilidades a un costo marginal mínimo, mientras que encontrar la fórmulainicial llevó años de trabajo y es por lo general muy costoso. Y fue al encontrar la respuesta a estas críticas que Romer se hizo acreedor al Nobel. La mayoría de modelos previos asumen la innovación como caída del cielo, sin hacerlaun asunto legítimo de la política pública. Eltrabajo de Romer comprobó que son en últimas los gobiernos los que hacen posible unatransformación tecnológica con ideas innovadoras.

La teoría desarrollada por Romer indica que si bien el mercado y las firmas están en capacidad de crear nuevas ideas, la velocidad en que estas se generan y la forma en se traducen en crecimiento económico dependen de otros factores, como el apoyo del Estado y la existencia de protecciones a la propiedad intelectual. 

El economista insiste en que el efecto de una innovación tecnológica sobre el bienestar de las economías no llega de manera automática. La innovación necesita el respaldo de políticas que premien la investigación y desarrollo, que remuneren a las personas por las buenas ideas, que proporcionen educación de alto nivel para todos, y que preserven mercados competitivos y regulados de la manera adecuada.

Consideraciones de éste tipo fueron las que llevaron a AFIDRO a proponerle al Gobierno una política pública explícita que promueva la innovación biofarmacéutica en Colombia, y que propicie la incorporación de las mejores innovaciones. El sector salud jamás crecerá lo suficiente para atender la demanda de la sociedad sino crea riqueza desde adentro, y no ahorrará recursos sino incorpora las innovaciones que, precisamente, reduzcan los costos de sus servicios.La Academia acaba de premiar al economista que demostró de manera irrefutable esta obviedad.